sábado, 14 de abril de 2018

La responsabilidad social de Facebook



Ante los recientes escándalos sobre la utilización de la información personal sobre millones de usuarios de Facebook para enfocar propaganda electoral en EE.UU. y para influenciar el voto en la decisión de Gran Bretaña de salir de la Unión Europea, cabe preguntarse cuál es la responsabilidad ante la sociedad y ante sus usuarios de Facebook.  El principal usuario de la información, supuestamente privada, en este escándalo fue la firma de consultoría Cambridge Analytica, a nombre de clientes que incluían personas e instituciones que querían favorecer uno de los bandos en las elecciones de EE.UU. y en la votación sobre el Brexit (se sale del ámbito de este artículo analizar la irresponsabilidad de Cambridge Analytica). 

Se discutirá mucho sobre si lo que hicieron esta empresa y Facebook es ilegal, pero lo cierto es que no es legítimo y muy posiblemente no sea ético.  Y aquí esta el meollo de la cuestión:  ¿Cuál es la responsabilidad de Facebook ante la sociedad? ¿Respetar las leyes?  En su testimonio ante el Congreso de EE.UU el 10 de abril del 2018, Marck Zuckerberg, fundador y CEO, al pedir disculpas y reconocer los errores, dijo: “No tomamos una visión suficientemente amplia de nuestra responsabilidad y ese fue nuestro gran error”.  

Surge entonces la pregunta: ¿Hasta dónde llega la responsabilidad de Facebook?  Los expertos en este tema saben que la responsabilidad ante la sociedad tiene unos mínimos, pero no tiene máximos y es algo muy dinámico, depende del contexto de la empresa, del momento en el tiempo, del contexto de los mercados en que opera, de los avances tecnológicos, de las expectativas de la sociedad, entre otros aspectos.

En efecto, la responsabilidad de una empresa como Facebook se extiende a otros ámbitos más amplios y diferentes a los de las empresas tradicionales.  Para comprender esto es necesario analizar su modelo de negocios, en particular su “producto”, que en su caso es menos tangible.  En una primera impresión el producto de Facebook es una plataforma donde los usuarios intercambian información, es un “servicio” que presta la empresa.  Pero, ¿qué pagan los usuarios por ese servicio? En principio parece que el servicio es gratis, pero como dice el popular dicho “there is no such thing as a free lunch”, no hay tal cosa como un almuerzo gratis. Muchos de los usuarios que creen que es gratis no saben cómo y cuánto pagan por el servicio. Algunos usuarios (muy ingenuos), al saber del escándalo, han emitido expresiones como “… yo no sabía que usaban mis conversaciones, mis fotos, mis amigos, quién soy, mis likes, las características de mis amigos…..”  Muchos creían y todavía creen que Facebook se limitaba y limita a poner una plataforma de intercambio de información al servicio de la sociedad. 

En la era digital, el producto de mayor valor es la información, y ese es el precio que se paga por el “servicio”: darle información a Facebook.

Y son muchos los que todavía no entienden que se puede hacer con las trivialidades que colocan en la plataforma.  Parece información inocua. ¿Qué tiene de malo? ¿Qué pueden hacer con eso?  Ya nos hemos acostumbrado que al hacer una búsqueda en Google inmediatamente nos llegue propaganda sobre lo que hemos mirado o que te pida que cuelgues una foto del lugar en que te encuentras, o que te diga a cuantos minutos estas de tu casa (lo sabe, pero con menos precisión, aunque hayas apagado el localizador).

Pero Facebook con el acceso a cantidades masivas de información logra inferir mucho sobre cada uno de nosotros. Cada pieza de información parece ser irrelevante, pero el agregado y las interacciones entre los millones de usuarios es una rica mina de información.  Facebook le saca valor a través del algoritmo que relaciona y combina toda la información para saber nuestros gustos, valores, lo que poseemos, donde estamos, donde estuvimos, relaciones amorosas, amistades, que hemos comprado, preferencias, costumbres, localización, y hasta las inclinaciones políticas.  Y nosotros le hemos dado autorización para que la usen al hacernos miembros (o no se la hemos negado). Te conocen mejor que tus amigos y familiares. [i]

Este un caso de responsabilidad ante la sociedad muy diferente de la gran mayoría de las empresas.  Su producto no es algo que se le da al cliente, es algo que el cliente le da a Facebook: su información.  Es al revés de una empresa tradicional que nos da algo y le pagamos en dinero.  En el caso de empresas como Facebook y Google el pago es en especies: nuestra información.  Por ello, el aspecto más material (en el sentido de la matriz de sostenibilidad) no es la responsabilidad de la plataforma, lo material es lo que hace con lo que los usuarios “pagan” por el servicio, o sea la información que explícita o implícitamente le proporcionan. 

Lo que hace Facebook se ha venido haciendo desde tiempo inmemorial en el mercadeo, a través de encuestas, análisis de opinión, expresión de preferencias en las compras, etc.  La diferencia entre el mercadeo tradicional y Facebook es que este lo hace a escala masiva, utilizando más de 100 catagorías de información sobre cada uno, y muchas veces sin el conocimiento o consentimiento de los aportantes de la información.  Hacen macroencuestas sobre millones de personas sin que se den cuenta y luego hacen análisis a la medida para sus clientes sobre como acceder a los usuarios que les interesan.  Facebook no vende la información cruda, la usa para venderla procesada a instituciones que quieren captar a personas específicas. 

En el caso de Oxford Analytica, esta tuvo acceso a la información utilizando los resultados de una investigación psicométrica que llevaba a cabo un profesor, supuestamente para propósitos académicos.  Obtuvieron información detallada sobre más de 87 millones de personas, sin violar las políticas de Facebook ni invadir sus sistemas de información.  Fue una violación de la confianza por parte del investigador académico.  Hizo una breve encuesta y pedía que para acceder a ella se hiciera el login vía Facebook con lo cual accedió a la información en Facebook de los que respondieron y la de sus amigos (incluyendo la información sobre el mismo Mark Zuckerberg).

Lección aprendida: No acceder a sitios de internet usando la vía de Facebook.

Pero la información que acumula Facebook puede ser usada para propósitos legítimos y no legítimos.  Es allí donde está la responsabilidad ante la sociedad de empresas como Facebook: en asegurar la legalidad y legitimidad de la recolección, transformación y uso de la información.  Y es aquí donde falló.

Además de recopilar información y vender paquetes de información a potenciales anunciantes, que luego usan la plataforma para su propaganda, la plataforma es también usada para diseminar otros tipos de información por partes interesadas.  Esto fue lo que hicieron instituciones desde Rusia, imitando a instituciones de los diferentes países, para tratar de influenciar las elecciones en EE.UU. y en otros países europeos, diseminando información favorable a una de las campañas, muchas veces con falsedades sobre otros candidatos.  Facebook vendía espacio publicitario a quien quisiera comprarlo y ello fue aprovechado para hacer un uso legal, y de acuerdo a sus políticas, de la plataforma, pero un uso ilegítimo.  Después del escándalo Facebook ha implantado controles para asegurar la legitimidad de los anunciantes, pero es muy difícil controlar la legitimidad del contenido.   

¿Es posible asegurar la legitimidad del contenido?  ¿Es parte de su responsabilidad?  En sus declaraciones ante el Congreso de EE.UU. Zuckerberg dijo que Facebook ahora asumía responsabilidad por el contenido. Pero ello parece poco factible, a menos que se ejerza una censura tan estricta que coarte muchas libertades y hasta ahora el deseo de libertad ha prevalecido. No todos los casos de anuncios e información son blanco y negro, hay mucha publicidad engañosa que no parece. Y Facebook ya ejerce censura, pero para cosas relativamente sencillas, por ejemplo, sobre imágenes de torso desnudo (de mujeres solamente) que por extensión han llevado a la censura de obras de arte. 

Pero si alguien puede distinguir entre información falsa y verdadera es Facebook poniendo su avanzada tecnología y el uso de la inteligencia artificial para recopilar y procesar masivas cantidades de información.  Esto será asumir su responsabilidad ante la sociedad.

Con el poder vienen grandes responsabilidades y es de esto que Facebook no se había percatado plenamente, del gran impacto, del gran poder que tienen para hacer el bien y el mal.  Influenciar con la verdad parece legítimo, pero con falsedades no.  Pero, no es fácil determinar la verdad.  Tratar de influenciar es el negocio de las empresas publicitarias (¿cómo articulamos el mensaje para lograr el efecto que queremos?), que es lo que se ha venido haciendo tradicionalmente a través de los medios de comunicación.  Pero no nos engañemos, la publicidad engañosa es difundida en la mayoría de los medios de comunicación, hasta en las revistas que promueven responsabilidad, donde se publican artículos elogiando las virtudes de las empresas que compran espacios publicitarios (irresponsabilidad).  Pero en el caso de Facebook (y Google) la captación es mucho más precisa, enfocada, y mucho más masiva.  Facebook tiene mucha mayor responsabilidad. ¿Puede gestionarla?

¿Reaccionarán los usuarios a este escándalo?  Parece poco probable ya que Facebook se ha encontrado en esta situación otras veces y cada vez que se destapa una aumenta su número de usuarios.  A finales del 2017 tenía 2.200 millones (¡!) de usuarios activos: ¿cuántos se darán de baja?  Sin duda que algunos se preocuparán de mejorar su privacidad.  Pero, es muy posible que seamos indiferentes, ignorantes o perezosos ante la irresponsabilidad de la empresa.  Somos adictos a la droga Facebook. No ejercemos nuestra responsabilidad.

Pero si es muy posible que esto lleve a los reguladores a regular la actividad de las redes sociales, que por ahora operan con pocas restricciones en muchos países, salvo las derivadas de políticas de privacidad, algo en lo que Europa ha tomado el liderazgo con la ley de privacidad que entra en vigor en mayo del 2018.  En su última comparecencia, Zuckerberg reconoció ante el Congreso que la regulación de las redes sociales es inevitable.  Y esta es la otra parte de la solución, pero manteniendo el balance entre protección y libertad de expresión y permitir la innovación.

Y la tercera parte de la solución pasa por las mismas empresas de las redes sociales en gestionar no solo legalmente la información que adquieren, sino además de manera legítima y ética.  Nada fácil ante las masivas cantidades de dinero envueltas.

Algo bueno saldrá del escándalo, aunque sufrirán los precios de las acciones de algunas de estas empresas.



[i] Nunca he tenido una cuenta activa de Facebook (una vez tuve que crear una para acceder a un servicio y no logré borrarla, solo desactivarla: ¿Facebook responsable?

miércoles, 11 de abril de 2018

La sorprendente realidad de la contaminación del plástico



El semanario The Economist publicó el 3 de marzo del 2018 un extenso artículo titulado The known unknowns of plastic contamination: so far it seems less bad than other kinds of polution (about which less fuss is made) (Lo que sabe de lo que no se sabe sobre la contaminación del plástico:  por ahora parece menos malo que otros tipos de contaminación sobre las cuales se hace menos barullo))  En el artículo hacen un análisis de esta contaminación, enfatizando aspectos que no parecen tan graves y otros que sí lo son y que reciben menos atención.   Es un análisis muy realista y muy indicativo de la verdadera problemática.  Ante las sorpresas que pueden producir los hechos y cifras reportados la primera tentación es dudar del artículo, pero mi experiencia es que el semanario es completamente confiable (en esta era de “fake news”), uno puede estar en desacuerdo con las opiniones que expresan y sus inclinaciones políticas, pero no se deberían cuestionar los hechos y cifras que reportan. 

Sobre la contaminación por el plástico, algo tan cercano y visible para todos, a lo que todos mal que bien contribuimos, se han creado en nosotros percepciones firmemente arraigadas, muchas veces basadas en noticias periodísticas superficiales y en nuestras observaciones casuales, que no nos permiten ver la realidad en toda su intensidad y en toda su amplitud.  Este artículo pretende hacer esto.  Para desarrollar esa visión más realista del problema y que sea simple de entender y leer no haremos un análisis de artículo, podría complicar la comprensión del problema, nos limitaremos a destacar los hechos y cifras más relevantes para refinar aquella percepción.

Y aunque a primera vista lo parezca, el artículo no es una apología del plástico.  Quiere poner el problema en su contexto, lo que nos puede ayudar a tomar las medidas que sean mas efectivas para reducir su impacto ambiental.

Aspectos destacables del artículo

  • ·   Desde el 1950 se han producido 6.300 millones de toneladas de desechos plásticos, de los cuales solo el 9% ha sido reciclado, el 12% incinerado y el resto, casi 80% se ha desechado en vertederos y el medio ambiente natural.
  • Coca-Cola se ha comprometido a recolectar y reciclar el equivalente de todos los envases de bebidas que produce cada año incluyendo 110.000 millones (¡!) de botellas plásticas (con nuestras preferencias de consumo podemos forzarlos a hacerlo).
  • Algunos países han prohibido el uso de bolsas plásticas de un uso, otros imponen elevadas multas, los menos las hacen pagar en las tiendas.  La Unión Europea ha introducido una estrategia para acelerar la reducción y reciclaje de estos desechos, [1] lo que es necesario, pero no suficiente, su éxito dependerá de la implementación y del comportamiento de los actores (que pueden no tener los incentivos correctos).
  • La salinidad y la luz solar pueden causar que el plástico se desintegre en partículas, pero mantienen su estructura química y no se descomponen.  El plástico se acumula en el medio ambiente a menos que sea quemado a altas temperaturas para producir dióxido de carbono y agua.
  • El plástico que se ha echado en las aguas es del orden de 10.000 de toneladas.  Hay 50.000.000 millones de micropartículas de plástico en los océanos, que son irrecuperables.




  • Diez ríos descargan el 90% de los plásticos en los océanos, dos en África y ocho en Asia, el otro 10% en los otros tres continentes.
  • A las tasas actuales de disposición, en el 2050 habrá más plástico que peces, por peso, en los océanos.
  • Sólo el 10% de los desechos sólidos son plásticos.  La contaminación ambiental se estima que mata a unos 7 millones de personas anuales, pero el plástico no mata a personas.  No es un problema que tenga alta prioridad entre los temas ambientales.
  • El costo social y ambiental de a contaminación por plástico se ha estimado en US$139.000 millones anuales, de los cuales la mitad corresponde a los efectos climáticos de su producción y transporte, una tercera parte al impacto sobre la salud, cosechas y el ambiente, además de costo de los desechos.  Sólo el 10% son atribuibles al efecto sobre la biodiversidad, pesca y turismo de la contaminación marina.
  • Para ponerlo en perspectiva, los daños de la sobrepesca y la escorrentía de fertilizantes se estiman US$50.000 millones y entre US$200.000 y 800.000 millones respectivamente.
  • El daño por la acidificación de los océanos causada por la disolución del dióxido de carbono en el mar se estima que llegara a US$1.200.000 millones al año en el 2100. 
  • Producir un kilo de plástico emite de 2 a 3 kilos de dióxido de carbono, más o menos lo mismo que la producción de acero y cinco veces que la de la madera.
  •  Pero, pero, pero, como el plástico es mucho mas liviano, reemplazarlo por otros materiales podría multiplicar por cuatro el costo ambiental.
  • Una bolsa de algodón debería utilizarse más de 130 veces para que los costos de las emisiones en su producción y transporte sean menores que los correspondiente a las bolsas de plástico.  El correspondiente costo para una bolsa de papel que no se recicla es de cuatro veces el de la bolsa de plástico.  
  • Y el plástico es insubstituible en muchos usos y, por ejemplo, contribuye a la preservación de alimentos, cuyo mal consumo y desechos si es un gran problema ambiental.

·         

¿Qué se puede hacer?


  • Una alternativa es hacer el plástico biodegradable con la adición de almidón de maíz y aceites vegetales, pero esto os hace no reciclables. 
  • Aumentar el reciclaje como se hace en Europa y EE.UU. resuelve una parte del problema, aunque los bajos precios del petróleo pueden hacer el plástico virgen más competitivo, lo que conspira contra la inversión en plantas de reciclaje y hace la oferta y demanda de reciclables muy variable. 
  • La incineración está perdiendo competitividad ya que la generación de energía con gas natural es mucho más eficiente, en términos de emisiones y costo que los desechos urbanos.
  • Se están probando nuevas tecnologías para la conversión de plástico en hidrocarburos y algún residuo sólido, con incineración a altísimas temperaturas.
  • El gran problema es Asia, sobre todo China, India e Indonesia, y parte de África, no tanto los países desarrollados que consumen más pero reutilizan y reciclan mas y los disponen de manera mas efectiva.   

Mi resumen


  • La contaminación por plástico es un serio problema ambiental, pero no de la magnitud que a primera vista parece ser, dada su gran visibilidad y su ubiquidad en la vida diaria.
  • El gran contaminante son los países de Asia y algunos de África por lo que mejorar la disposición y reciclaje tendría un gran impacto.
  • Los países industrializados también contribuyen, con su elevado consumo, pero tienen medidas para reducir el impacto, aunque se deben intensificar.
  • Las alternativas al plástico, cuando son factibles, también tienen impacto ambiental, que puede inclusive ser superior. Muchas veces nos concentramos en el costo que se evitaría, que lo conocemos, pero ignoramos el costo de la alternativa, que desconocemos.
  • Reciclar, reusar, diseñar los productos y sus empaques son conciencia sobre su disposición final o su reutilización pueden contribuir a paliar el problema, pero lo mejor de todo es reducir el consumo de desechables, con conciencia sobre impacto que ese consumo tiene sobre el medio ambiente.
  • Muchas de las decisiones que llevan a esa contaminación son de tipo económico/legal.  El menor precio, la deficiencia en la implementación de las regulaciones, falta de penalidades por la irresponsabilidad, los precios de los insumos y productos que no incluyen su costo ambiental.  En algunas localidades se impone un sobreprecio al vidrio para estimular su reciclaje o reutilización, pero no con los contenedores de plástico.  Añadirle un sobreprecio por el costo para el medio ambiente es una solución deseable (tipo precio el carbono), pero difícilmente factible en el corto plazo.
·        
    No hay una solución milagrosa.

Post Data

Después de haber terminado de escribir este artículo, el 15 de marzo del 2018, se publicó un estudio de investigación académica sobre la contaminación del agua embotellada con micropartículas de plástico (el estudio completo es Synthetic Polymer Contamination in Bottled Water, con resumen aquí).  Presenta los resultados del análisis de 250 botellas de agua en Brasil, China, India, Indonesia, Kenia, Líbano, México, Tailandia y EE.UU (extraña selección de países ¿porque no Europa?). Los resultados más destacables:

·        93% de las muestras contenían plásticos, incluyendo nylon, teraftalato de polietileno y polipropileno, que se usa para las tapas.
·        65% de las partículas eran fragmentos y no fibras y la concentración iba desde cero hasta 10.000 partículas en una botella
·        La mejor de todas las aguas probadas es San Pelegrino, con mínimo contenido, y con muy bajo contenido, Evian y Dasani.  Las peores son las de los países asiáticos aunque una de las marcas es de Nestlé.
·        Aunque hay mucha especulación, no hay pruebas médicas concluyentes de que sea perjudicial para la salud del ser humano.

La Asociación Internacional de Productores de Agua Embotellada han cuestionado los resultados en base a que el estudio no ha sido objeto de revisión por otros expertos y que o está basada en principios científicos sólidos.  Los autores dicen que sus resultados han sido objeto de revisión por parte de otros expertos y que su metodología es reconocida en el mundo científico.

Estemos atentos.  Mientras tanto si podemos dejar de consumir agua embotellada mejor para nosotros y para el medio ambiente.


  

domingo, 8 de abril de 2018

Mucho ruido, pocas nueces: Activismo de fondos de inversión



Es muy posible que el lector hay oído nombrar a la empresa de gestión de fondos de inversión BlackRock, cuyo Fundador, Consejero Delegado y Presidente del Consejo, Lawrence D. Fink, envió una carta abierta a sus homólogos de las mayores empresas cotizadas, a comienzos del 2018, excitando a las empresas a enfrentar su responsabilidad ante la sociedad (A Sense of Purpose). La carta fue muy laudada y reproducida en muchos medios, no sólo los que se especializan en la responsabilidad social de las empresas.  El más alto cargo de la gestora de fondos más grande del mundo, conocida por el énfasis en beneficios financieros, instaba a las empresas a ser más responsables. Una frase ha dado la vuelta al mundo:

“Las expectativas del público sobre su empresa nunca han sido tan grandes.  La sociedad demanda que las empresas cotizadas y no cotizadas sirvan un propósito social.  Para prosperar en el tiempo, cada empresa no solo debe producir rendimientos financieros, sino que debe demostrar además que hace una contribución positiva a la sociedad.  Las empresas deben beneficiar a todos sus stakeholders, incluyendo los accionistas, empleados, clientes y las comunidades en que operan”………… “Sin un sentido de propósito, ninguna empresa, cotizada o no, puede lograr su potencial total.  Al final perderá su licencia para operar de parte de stakeholders clave. Sucumbirá a las presiones cortoplacistas de distribuir ganancias y en el proceso sacrificará inversiones en el desarrollo del personal, innovación y en capital necesarias para el crecimiento en el largo plazo.” (énfasis añadido).

Ningún libro de texto sobre responsabilidad social de la empresa lo podría expresar mejor.  Aquella frase se convertirá en la otra cara de la moneda de la repetidísima frase (fuera de contexto [1] ) de Milton Friedman:

             “El negocio de los negocios es hacer negocios. No hacen falta disculpas”.

La carta ha tenido un gran impacto mediático, pero ¿tendrá impacto real?  Por lo pronto ha puesto el tema en la mente de muchos dirigentes y dado el poder de influencia de BlackRock podría esperarse impacto real.  Muchos medios la citaron, pero ha habido muy poco análisis de las implicaciones prácticas de la carta, sobre toda para la misma BlackRock.  Pero como es común en estos casos los medios se limitan a citar, sin analizar lo que comentan. [2] 

Pero es importante analizar más a fondo la realidad, en tres consideraciones:

1.      Poder de influencia: BlackRock es el más grande inversionista del mundo por lo que las palabras de su Consejero Delegado pueden tener efecto en la opinión publica en general y en los directivos empresariales en particular. En principio, estos últimos no deberían querer tenerlo en contra ya que sus fondos de BlackRock poseen porcentajes significativos del capital de muchas empresas y en algunas son el mayor accionista. Para ponerlo en contexto podemos recordar que los activos que gestiona BlackRock son de US$6.000.000 millones, lo que es casi cinco veces la capitalización de la totalidad de las empresas que cotizan en los mercados bursátiles de España, que ascienden a US$1.300.000 millones, y cinco veces la capitalización de todas las bolsas de América Latina (cifra semejante a España). Como si BlackRock poseyese cinco veces todas las empresas cotizadas en España o en América Latina, o dos veces y media todas ellas.

2.      Limitado poder de actuación: Tanto BlackRock como Vanguard, el segundo gestor más grande de fondos de inversión, son inversionistas pasivos, sus fondos reproducen diferentes partes del mercado de valores, adquiriendo acciones de todas las empresas integrantes del sector correspondiente.  Solo compran o venden acciones cuando cambian las empresas integrantes (muy pocas veces) o cambian sus proporciones en el índice (no son grandes cambios es un rebalance). Por, ejemplo el fondo que reproduce el índice del S&P 500 posee todas las 500 acciones que lo integran, en las mismas proporciones (en función del valor de mercado de cada acción) que se encuentran en el índice.  Otro fondo puede reproducir el índice Russell 2000 o el FTSE 100, que contienen todas las acciones en las mismas proporciones. 

¿Por qué es esto importante? Porque por estrategia de inversión no pueden decidir dejar de invertir en empresas individuales, debe poseerlas todas las del índice correspondiente aunque sean irresponsables.  Por mucho que el Sr. Fink exprese interés en el propósito de las empresas de servir a la sociedad sus fondos poseen empresas que producen armas, tabaco, alcohol, apuestas, intensivas en impactos negativos sobre el cambio climático, etc. y acciones de las instituciones financieras que las financian, además de otras empresas irresponsables.  Podrían ofrecer fondos especializados en empresas responsables, pero no lo hacen, son gestores de fondos de índices generales, no de índices para inversionistas socialmente responsables (ver Todo lo que necesitas saber sobre la Inversión Socialmente Responsable en cinco respuestas).  Después de la carta BlackRock anunció que esperaba ofrecer fondos nuevos que excluyeran fabricantes y vendedores de armas.  Con estos fondos nuevos no tienen que vender acciones de empresas irresponsables, sencillamente no las compran con los nuevos recursos que los inversionistas le encomiendan.  Pero las siguen poseyendo en los demás fondos de inversión.

3.      No usan el limitado poder que tienen. Aun cuando no puedan dejar de invertir en empresas irresponsables, por lo menos pueden tratar de influenciar las decisiones de sus Consejos y de sus dirigentes ya que por su gran magnitud poseen porcentajes significativos de muchas empresas, aun cuando no tienen el poder de amenazar con vender las acciones. Para un fondo de tal envergadura el mensaje de están vendiendo acciones de una empresa por irresponsable sería de gran impacto.  Pero no lo hacen por lo que comentábamos arriba, además de que sería financieramente suicida ya que al hacer el anuncio caería el precio de esas acciones, que poseen, perjudicándose a sí mismo. Aparte de que no es factible hacerlo en un corto plazo ya que la magnitud de acciones que deberían colocar en el mercado también afectaría negativamente el precio.   No tienen interés en mover el bote ya que se pueden caer al agua.

Una de las modalidades más efectivas de ejercer su poder de influencia es a través de sus votos sobre proposiciones sometidas a las Asambleas Generales de Accionistas, AGA.  Pero lo hacen muy poco. Su estrategia es usar esto como último recurso cuando las conversaciones privadas no han surtido efecto, aunque esto puede parecer mas bien una excusa.  Prefieren usar el poder de persuasión, tratando de influenciar las decisiones de las empresas que poseen a través del diálogo, lo cual hacen continuamente, con más de 1.000 empresas, lo que no afecta negativamente el precio de las acciones que poseen. La mayoría de los gestores de fondos de inversión tienen un involucramiento mucho más activo que BlackRock.  Uno de sus pocos casos de involucramiento directo ha sido con Exxon cuando pidieron abolir la política de esta empresa de que los miembros independientes del Consejo no podían hablar con los accionistas (con Mr. Fink, por ejemplo) y el caso en que votaron a favor de una resolución en la AGA para pedir mejor y mayor información sobre su impacto en el cambio climático, que fue aprobada y dio lugar a que a principios del 2018 Exxon publicara un informe sobre el tema. Pero esto es más la excepción que la regla. Hasta mediados del 2017 había votado en contra de 14 resoluciones semejantes en empresas de combustibles fósiles y solo a favor en 2 casos, incluyendo Exxon.

En el siguiente gráfico se puede observar que BlackRock y Vanguard, los mas grandes son los menos activos, sólo en el 2% de los casos han votado a favor de resoluciones sobre cambio climático (se ha abstenido en muchas otras). [3] [4]



Es de esperar que después del impacto mediático que ha tenido la carta, las denuncias de algunas instituciones sobre su tibieza en las resoluciones en las AGA y la actualización de sus políticas de votación sobre la propuestas en las AGA intensifique su activismo en responsabilidad empresarial.

En resumen

BlackRock propugna la responsabilidad de las empresas de contribuir al mejoramiento de la sociedad y del medio ambiente, pero sus acciones reflejan solo parcialmente esas declaraciones, parece como si esperase que las empresas cambien sus estrategias y gestión por voluntad propia, basado en sus exhortaciones. No utiliza todo el poder que tiene para contribuir a ese mejoramiento que le pide a otros.  Quizás teme el impacto sobre el valor de sus inversiones.  Parece ser hipocresía por no decir greenwashing.





[1] Pero no se cita que también dijo: La responsabilidad del ejecutivo es manejar los negocios de acuerdo a sus (de los accionistas) deseos, que generalmente es ganar tanto dinero como sea posible, cumpliendo con las reglas básicas de la sociedad, tanto las establecidas en las leyes como aquellas plasmadas en las costumbres éticas” (énfasis añadido)………….. “Puede, en el largo plazo, ser del interés de la empresa, que es un gran empleador en una pequeña comunidad, el dedicar recursos a proporcionar facilidades a la comunidad o mejorar su gobernanza.  Esto puede facilitar la atracción de empleados, puede reducir el costo de la nómina o reducir las pérdidas y el sabotaje o tener otros efectos beneficiosos”.  Ver  mi artículo  Friedman y Smith: ¿Enemigos de la responsabilidad de la empresa?.

[3]  El gráfico es del artículo Four Mutual Fund Giants Begin to Address Climate Change Risks in Proxy Votes: How About Your Funds?, que es más optimista sobre el cambio de actitud de BlackRock-

[4] La publicación Proxy Preview 2018: Helping Shareholders Vote Their Values (acceso con registro previo gratuito) analiza las votaciones sobre las resoluciones en las AGA e incluye las votaciones de los gestores de fondos de inversión.

lunes, 2 de abril de 2018

Activismo de los Presidentes/Consejeros Delegados (CEO)

Ante el surgimiento de situaciones que afectan profundamente la sociedad y el medio ambiente como la inmigración, cambio climático, discriminación por género, pobreza, privacidad, violencia, entre muchos otros, algunos Presidentes/Consejeros Delegados se pronuncian públicamente, mas alla de las acciones que puedan tomar como parte de las actividades de las empresas que dirigen.  Pero muchos otros callan.


Para un actículo que estoy escribiendo para este blog he diseñado una breve encuesta que te rogaría respondieras, Te toma menos de 5 minutos, garantizado. 

Si llegaste a leer hasta aquí, continua completando la encuesta en este enlace:




¡Gracias!

domingo, 25 de marzo de 2018

Bonos verdes, sociales y sostenibles: Un ejemplo paradigmático



Después de haber terminado de escribir las tres partes del artículo sobre los Bonos Verdes, sociales y sostenibles se anunció una emisión de bono de sostenibilidad que merece ser comentado, por la innovación que representa.  El análisis lo haremos en el contexto de los criterios desarrollados en las tres partes precedentes, analizando en particular el valor agregado y el potencial para el greenwashing.

La emisión:  El Banco Mundial, BM, emitió un bono por valor de US350 millones para financiar cinco proyectos de desarrollo a través de préstamos a los gobiernos de cinco países.  El bono fue adquirido en su totalidad por un inversionista, el Grupo Folksam. Por la documentación no es posible saber si el bono es negociable, o sea si el inversor lo puede revender a otros, pero por las características del emisor y del inversionista y de la emisión es de presumir que es negociable, aunque el inversionista lo haya comprado para mantenerlo en cartera hasta su vencimiento ya que tiene una perspectiva de largo plazo.

El emisor: Para poder comprender la operación es necesario conocer algunas de las características del emisor, que muchos lectores no conocerán.  El BM es una institución multilateral cuyo capital pertenece a los gobiernos de 189 países. Tiene oficinas en más de 130 países y personal en más de 170.  Para poner la operación en perspectiva, el BM, en sus actividades no subsidiadas, a gobiernos (la parte del grupo denominada IBRD), presta más de US$20.000 millones anuales. Tiene activos totales de más de US$400.000 millones. Desde su fundación en el 1947 ha aprobado más de 13.000 proyectos en 173 países. Su objetivo general es contribuir al desarrollo económico y social de los países en vía de desarrollo y su objetivo específico es “acabar con la pobreza extrema y promover la prosperidad compartida”.  Se financia mayormente en los mercados de capitales basado ya que el capital pagado por los países miembros es de solo el 6% del capital suscrito y un 4% de los recursos totales que gestiona.  Este elevado endeudamiento está garantizado por el capital suscrito y no pagado, capital que en caso de emergencia financiera de la institución los países miembros deberían aportar.  Pero ello es punto menos que imposible ya que los préstamos que hace son en su totalidad a gobiernos y sus instituciones y están garantizados por aquellos.

El inversionista: El Grupo Folksam es una de las empresas de seguros más grandes de Suecia. Tiene 4 millones de clientes y cuenta con 3.700 empleados. Factura unos US$ 6.000 millones anuales.  Siendo una empresa de seguros necesita colocar sus reservas en los mercados financieros en instrumento del mayor rendimiento posible conmensurado con un bajo riesgo. Es también un gestor de fondos y tiene activos bajo administración por unos US$ 50.000 millones, con los que presumiblemente puede correr mas riesgos.  Es un grupo con muy elevada capacidad financiera.  Por sus características es un inversionista con visión de largo plazo, que debe mantener sus inversiones en cartera por plazos medios y largos.

Los proyectos: Con los recursos de los bonos se financiarán los siguientes cinco proyectos.  Por su naturaleza son proyectos que se ejecutan (colocaciones de los recursos en los proyectos) sobre períodos de unos dos a cinco años, pero el financiamiento a los gobiernos suele ser de largo plazo, entre quince y veinte años. 

·       Salud para mujeres y niños en Argentina (SDG 3 and SDG 5)


·       Gestión de residuos y reciclaje en China (SDG 3, SDG 12, and SDG 13)

·       Agua y saneamiento en el área rural de la India (SDG 3 and SDG 12)



Potencial valor agregado:  En principio los cinco proyectos podrían ser financiados a través de los mecanismos tradicionales del BM, ya que son proyectos típicos de su financiamiento al desarrollo económico y social.  Los más de 13.000 proyectos que ha financiado son semejantes.  Sin embargo, ahora se especifica que los proyectos contribuyen al logro de los ODS, aun cuando el BM tiene como función básica financiar el desarrollo sostenible, o sea, los ODS.  En el sentido del destino de los recursos no hay adicionalidad alguna, es lo que debe hacer, es su razón de ser.

Tampoco hay adicionalidad en el monto de recursos.  El BM puede financiar estos proyectos con sus recursos tradicionales, y muy posiblemente estaban en su cartera de proyectos financiables antes de ser imputados a esta operación.  Y estos bonos no traen recursos adicionales ya que forman parte de su endeudamiento y consumen su capacidad de financiamiento como los demás proyectos. No es financiamiento fuera de sus pasivos, cuanta para sus límites de endeudamiento. El BM es responsable del pagar los intereses y el principal al inversionista, como lo es en sus emisiones tradicionales.  Lo único adicional es que es una fuente diferente a la tradicional de captación de recursos.  He allí la innovación de la emisión.

El valor agregado de la emisión es para el inversionista que de esta manera invierte una cantidad significativa de recursos en bonos, en la práctica, exentos de riesgos y contribuye a financiar el desarrollo económico y social.  El inversionista no tiene la capacidad técnica para hacer la diligencia debida de estos complejos proyectos, donde el BM tiene amplísima experiencia.  Y si los financiara directamente no lograría obtener la garantía de los gobiernos como si la obtiene el BM, que se la “pasa” al inversionista.  Para el inversionista es un “negocio redondo”, cumple su misión y tiene garantizado el repago de los bonos.  Podría comprar los bonos tradicionales del BM y obtendría las mismas condiciones, pero no podría decir que está contribuyendo de una manera tan específica al desarrollo ya que ahora hasta puede decir qué proyectos ha financiado, en tanto que los bonos tradicionales solo podría decir que “contribuye el desarrollo”.  Ahora puede decir que contribuye al logro de los ODS números 3, 5, 12 y 13.

Potencial para greenwashing: Para el emisor el potencial de greenwashing es inexistente, es lo que ha hecho desde su fundación, es su misión.  Todos sus proyectos contribuyen a los ODS y no tiene nada que ganar alardeando de este proyecto, salvo para mostrar su capacidad de captación de recursos no tradicionales.  El inversionista sí puede estar necesitado de la notoriedad que conlleva esta operación. Estando localizado en Suecia, país tradicionalmente líder en sostenibilidad, es muy posible que deba gestionar parte de su cartera en inversiones socialmente responsables y esta operación le da una excelente oportunidad de hacerlo, con gran visibilidad, lo que debe mejorar su reputación como gestor de inversiones responsables y posiblemente ayudarlo a atraer más fondos.  Es un buen negocio.  Y es de suponer que lo hace con legítimas intenciones y no con el interés de greenwashing.

En resumen:  Es una operación innovadora en el sentido de que permitió a un inversionista responsable hacer una contribución directa y tangible al desarrollo económico y social de países en desarrollo en general y al logro de los ODS en particular, lo que puede estimular la canalización de mayores recursos de estos inversionistas a este tipo de proyectos.  Además, los inversionistas a través de la intermediación del BM obtienen reducciones en los riesgos financieros y mayor confianza de que los proyectos están bien diseñados y tiene mayor factibilidad de lograr sus objetivos, dándole mayor credibilidad a la inversión. Pueden tener beneficios adicionales en términos de su reputación como inversionista y gestor de fondos responsables.

Desde el punto de vista de los proyectos y su contribución a los ODS, muy posiblemente hubieran sido financiados por los recursos tradicionales del BM y, por el hecho de formar parte del endeudamiento del BM, son recursos que consumen su capacidad de endeudamiento de allí que no hay adicionalidad en los recursos.  No obstante, el BM puede presumir de haber hecho una operación relativamente innovadora y mejorar su reputación en este tipo emisiones (donde ha ido detrás del Banco Europeo de Inversiones, otro banco multilateral).  Y en cuanto al potencial de greenwashing este es muy bajo tanto para el emisor como para el inversionista. Ambos parecen estar por encima de ello.

Los beneficios incrementales de la emisión van mayormente a los inversionistas que la adquirieron.



domingo, 18 de marzo de 2018

Bonos verdes, sociales y sostenibles. 3a. Parte: ¿Legitimidad o Greenwashing?



En la Primera Parte de esta serie de artículos analizábamos qué son los bonos verdes, sociales y sostenibles, sus diferentes modalidades, cuáles son los Principios que los rigen, quién verifica su conformidad y pasábamos revista a su mercado.  En la Segunda Parte analizábamos ejemplos de todos los tipos, las razones por las que se emiten, en contraste con las fuentes tradicionales de financiamiento y cuál es el valor agregado para la sociedad.  En esta parte analizamos las características del entorno y los mercados de los bonos verdes, sociales y sostenibles que hacen que el terreno sea muy fértil para el greenwashing, describimos algunos ejemplos que tienen todos los visos de hacerlo y otros que parecen más legítimos, para concluir con una discusión sobre el futuro de estos bonos. 

Está claro que no tenemos evidencia de que los emisores los usen deliberadamente para este propósito, pero las indicaciones son de que, en algunos casos, es muy probable.  El lector debe sacar sus propias conclusiones y, como miembro de la sociedad civil, hacer lo que esté a su alcance para promover la legitimidad.

I.                Terreno fértil para el greenwashing

En esta sección analizamos los aspectos de la emisión y ejecución de ls proyectos que ofrecen oportunidades para el greenwashing: los Principios de bonos verdes y sociales y la guía para los de sostenibilidad, el contenido de los marcos y prospectos de la emisión, las metodologías de verificación, calificación y seguimiento y los incentivos que tienen los que trabajan en el ciclo de las emisiones.

a.     Principios de bonos verdes, sociales y guías para los de sostenibilidad

En la Primera Parte analizábamos la situación de los principios que rigen las emisiones de los BVSS y comentábamos la falta de unos criterios de aceptación universal, aunque los Principios del ICMA son relativamente aceptados.  El amplio crecimiento del mercado, tanto en emisores como en actores en el ecosistema de apoyo y la falta de reglas claras crean el potencial para que diferentes actores introduzcan sus propias reglas, tanto para la emisión como para la verificación.

Pero aun suponiendo que los Principios de la ICMA fueran de aceptación general es de recordar que los principios solo cubren cuatro aspectos: 1. Uso de los Fondos; 2. Proceso de Evaluación y Selección de Proyectos; 3. Gestión de los Fondos; y, 4. Informes.  Para cumplir con el requisito 1, hay que decir el tipo de proyectos y actividades que se financiarán (listado); para cumplir con el 2, hay que decir como harán para los proyectos contribuyan a la sostenibilidad y cómo serán seleccionados (metodología); para cumplir con el requisito 3, hay que decir como se han asignado y gestionado los fondos (metodología de gobernanza); y para cumplir con el 4, hay que decir que se van a producir reportes sobre la ejecución de las inversiones y actividades, y, sería deseable (voluntario) que incluyesen los resultados logrados y el impacto que han tenido (ofrecen indicadores para algunos casos).

En principio los Principios (valga la redundancia) cubren todos los aspectos necesarios, pero es en la implementación donde está el potencial para el greenwashing ya que como comentamos a continuación la verificación del cumplimiento de estos Principios es muy limitada, tanto en su amplitud como en su profundidad.  Y recordemos que la verificación se hace de lo que dice el emisor dice que va a hacer.  En teoría los informes de ejecución deberán mostrar los resultados y el impacto, pero la verificación, muy limitada, que se hace no es de los resultados obtenidos.  En el mejor de los casos lo que se verifica es si el informe los contiene (véase el contraste entre los informes del BEI, donde dicen que cambió como consecuencia de los proyectos, y del ICO que dice cuántas PyMEs financió).

¿Cómo se pueden mejorar los Principios? Que pidan detalles sobre como el proyecto mejorará la sociedad y/o el medio ambiente (no solamente el tipo de proyecto) y que los informes pidan demostración independiente de los resultados obtenidos y, en la medida de los posible, de cual fue el impacto logrado.  Por ejemplo, ahora bono social dice que construirá escuelas, pero no dice no siquiera cuántas, ni como evaluará si funcionan y si los alumnos han aprendido algo y mucho menso si lo aprendido es útil (véase el caso de Comunidad de Madrid).

b.     Contenido de los marcos y prospectos de la emisión

El lector recordará que en la Primera Parte analizábamos los criterios que deben cumplir los bonos para ser calificados como verdes, sociales o de sostenibilidad.  En cada emisión debería establecerse a qué se dedicarían los fondos, cuál es el proceso que se seguirá para evaluarlos y seleccionaros, como se gestionan los fondos y como se informará sobre la utilización de los fondos.  Cada marco (framework) (lo más común en las emisiones) o prospecto de emisión (Starbucks emitió prospecto detallado ante la Comisión de Valores y Bolsas de EE.UU.) establece con mayor o menor detalle estos cuatro criterios.  Una entidad responsable incluirá en el marco o prospecto detalles sobre el destino de los recursos y el impacto que espera que las inversiones tengan en el mejoramiento ambiental y de la sociedad.  Pero la gran mayoría no lo hace, se limita a incluir generalidades sobre todos estos aspectos, con el objeto de cumplir con el mínimo de información necesaria para poder acceder al nombre de bono verde, social o ambiental. En parte porque el futuro es incierto y quieren mantener la flexibilidad operativa necesaria (normal) pero también para evitar problemas de reputación al no poder cumplir con los compromisos, y hasta problemas legales.  En estos momentos es difícil que se demande a una empresa por incumplimiento de promesas en un marco de emisión (más probable si es en un prospecto de emisión de valores al público), salvo que fuera una violación grotesca, pero los Departamentos Legales, en particular de las empresas, están muy atentos a esto, de la misma manera que lo están con lo que se dice en los informes de sostenibilidad (de allí, en gran parte, deriva su inanidad).

c.      Metodologías de verificación, calificación y seguimiento

También en la Primera Parte comentábamos sobre el proceso de verificación y calificación y sus instituciones.  Es de recordar que las verificadoras emiten “una segunda opinión” en la cual verifican que el marco o prospecto incluye los elementos necesarios como para calificar la emisión como verde, social o ambiental. La opinión es sobre la información proporcionada por la empresa (recomendamos al lector leer un marco, un prospecto y una verificación para comprender lo que en realidad son).  Estas mismas verificadoras pueden emitir opinión sobre el contenido de los informes de seguimiento, pero de nuevo, esto se basa en la información presentada por las empresas y se refiere al cumplimiento del requisito de informar y el contenido establecido en el esquema o prospecto. No emiten opinión sobre la efectividad de las inversiones, sobre el logro de sus objetivos de mejoramiento social o ambiental, que muchas veces no estarán especificados en la emisión y por ende no son objeto de verificación.  Y cuando hay auditoría financiera es sobre si los recursos fueron colocados en lo que se dijo que iban a ser colocados. 

Por ejemplo, en la verificación de la utilización de los recursos (portfolio review) en el segundo año de los bonos sociales del ICO (descrito en la Segunda Parte) Sutainalytics dice:  Basado en la aseguración limitada llevada a cabo, nada a llegado a la atención de Sustainalytics que nos lleve a creer que, en todos los respectos materiales, el segundo Bono Social del ICO, emitido para financiar proyectos elegibles a través de la facilidad de segundo piso, no esté en conformidad con los criterios de elegibilidad establecidos en los Marco de Bono Social del ICO (énfasis añadido).  Nótese la cautela en el lenguaje.

Cuando se emite el bono no se verifica si los criterios de elegibilidad son conducentes a proyectos que mejoren la sociedad, y cuando se informa durante la ejecución de los proyectos solo se dice que los recursos están de acuerdo a los criterios de elegibilidad.  Y aun así es de destacar que la gran mayoría de estas verificaciones son de “limited assurance”, muy pocas, por ejemplo el Banco Europeo de Inversiones, BEI que obtiene “reasonable assurance” basándose en una evaluación del destino de los recursos no solo del respeto a los criterios de elegibilidad.  No es una auditoría, pero es una verificación más extensa, a solicitud del emisor.

En el caso de que la emisión del bono fuera calificada por una de las calificadoras, S&P, Moody´s o CICERO estas sí emiten opinión sobre si los proyectos tienen potencial de contribuir a la sostenibilidad ambiental y/o social.  Pero la calificación está otorgada en función de lo que dice el marco o prospecto que la empresa piensa hacer en términos de evaluación y selección de proyectos, de gobernanza y de información.  Cuando evalúan el destino propuesto de los recursos lo hacen basados en las generalidades del marco o prospecto.  Por ejemplo, el bono del banco HSBC (ver Segunda Parte) tiene como destinos las metas de siete ODS).  Pero aún estas calificaciones son ex ante, de intenciones.  Y las que se hacen durante la ejecución solo constatan conformidad con los destinos anunciados.  Ni hay evaluación de resultados ni mucho menos de impacto, que se ha logrado, que ha cambiado (solo el BEI se acerca a este tipo de evaluación)

d.     Motivaciones de los actores involucrados

En la Segunda Parte listábamos diez razones por las cuales empresas, gobiernos e instituciones financieras les podría parecer más conveniente financiarse con BVSS que con las fuentes tradicionales y comentábamos que algunas podían redundar en beneficios para el emisor y también para la sociedad, o sea lo que todos queremos. Pero también hay una serie de razones por las cuales tomar esa vía que sólo benefician a los actores involucrados en las emisiones y que, por ende, pueden contribuir al greenwashing.   Ofrecemos otras siete razones, con un poco de ironía, pero que algo de verdad tienen:

  1. Para parecer innovadores, con la “reputación” y “prestigio” que conlleva estar en algo “nuevo”;
  2. Para poder optar a premios a la emisión;
  3. Para que los directivos financieros se puedan ocupar de algo que les resulte más excitante que las emisiones tradicionales;
  4. Para que los promotores puedan viajar a los “road shows” de promoción entre los inversionistas potenciales y participar en conferencias nacionales e internacionales presentando el proyecto;
  5. Para salir en el periódico y dar entrevistas.
  6. Para mejorar los ingresos de las firmas de consultoría y asesoría. Hay toda una nueva industria alrededor de estos bonos: consultores en estructuración, calificadores, verificadores, monitores, bancos de inversión, agencias de publicidad, productores de reportes, etc.) que también los promueven, con sus propios intereses (¿interesados en la sostenibilidad del planeta?).
  7. Para que algunas instituciones puedan decir que tienen inversiones responsables en su cartera.  La etiqueta les permite presumir de que lo son (ver más adelante los ejemplos del greenwashing).


Las emisiones de bonos verdes, sociales y sostenibles (y de cambio climático y de ODS y otros nuevos que saldrán) tienen características que ofrecen un gran potencial para el greenwashing.

e.      Potencial para el greenwashing

En todo el proceso hay un gran vacío que es donde está el potencial de greenwashing.  El emisor dice que tiene un marco que ha sido verificado de forma independiente, pide una verificación de cómo está gestionando los recursos del bono (de conformidad a lo ofrecido), a lo mejor hace una evaluación del potencial del uso de los recursos de hacer el bien.  Parece que todo está cubierto, pero todo esto es relativamente superficial.  Lo importante son cuáles son los criterios de selección de actividades (generales o específicos, detallados) no si se incluyen en la lista cosas que están en la lista de los Principios de Bonos Verdes y Sociales, para luego decir que se colocaron los recursos en lo que se dijo que se iban a colocar (generalidades). 

La clave está no si se utilizaron los recursos, sino que resultados obtuvieron, que impacto tuvieron.  ¿Se hizo una contribución a la sociedad y al medio ambiente? ¿Se ha agregado valor? De contrario será un financiamiento tradicional con el cual no se adquieren compromisos con la sociedad sino consigo mismos.  La prueba de fuego del greenwashing está en valor agregado, no en la imputación de lo que viene o se puede hacer de forma tradicional.  Hay que ganarse la denominación de verde, social o ambiental, con el compromiso.  

Una indicación indirecta de que puede ser greenwashing es la poco o ninguna alineación con la estrategia de sostenibilidad, prioridades y aspectos materiales de la empresa o institución. 

En estas emisiones el problema es que la atención se concentra al momento de la emisión pero que decae durante la ejecución, al final del proyecto ya nadie se acuerda de los compromisos sociales y ambientales.  El proceso es front-loaded. El champán se abre en la emisión, no al haberse logrado los objetivos del proyecto (¿cuál proyecto?).

Los BVSS se parecen mucho a las contribuciones a los ODS, que tan de moda se han puesto (¿Legitimidad o greenwashing en la contribución de las empresas a los ODS?: Criterios para discernir) donde las empresas e instituciones imputan las actividades que vienen haciendo regularmente como si fueran hechas especialmente para contribuir a los ODS. 

A continuación, analizamos la realización de este potencial en algunos de los ejemplos descritos en la Segunda Parte.

II.             Ejemplos con potencial y/o realidad de greenwashing  

A lo mejor el lector habrá notado que casi todas las emisiones comentadas en la Segunda Parte (y muchas no comentadas) se presentan como “la primera por parte de una municipalidad o una Comunidad Autónoma”, “la más grande por un gobierno”, “la primera en el país”, “la más grande en la región geográfica”, “la más grande para financiar tal y tal cosa”, “el primer bono social o de sostenibilidad”, “la primera para financiar los ODS”, etc., con la clara intención de adquirir notoriedad.  No es que no lo sean pero ello es síntoma de que quieren aprovechar la notoriedad.  En general no destacan la contribución que la emisión hará para mejorar la sociedad y el medio ambiente. A continuación analizamos cinco de los casos más destacables.

1. Francia: Es una emisión para financiar una gran gama de actividades, desenfocadas, con el único elemento en común de ser dirigidas a mitigar el cambio climático, lo que se podría hacer con los recursos tradicionales del gobierno, de hecho, tienen las mismas características financieras que el endeudamiento del Tesoro. No implican un compromiso adicional para el gobierno y será muy difícil apreciar la adicionalidad de estos recursos.  Y siendo que Francia tiene un especial interés es que logren los objetivos del Acuerdo de Paris sobre cambio climático, la emisión parece ser parte de la propaganda visible: “Francia está haciendo algo por el Acuerdo”.

2.  ICO:  El ICO (Instituto de Crédito Oficial del gobierno de España) ha hecho una emisión de bonos sociales cuyos fondos de “se destinarán a financiar proyectos de pymes de CCAA cuya renta per cápita se sitúe por debajo de la media española” (CCAA: Comunidad Autónoma).  El ICO dice que “cuenta con la certificación de "emisor responsable" necesaria para lanzar "bonos sociales".  Esta calificación ha sido otorgada por Sustainalytics, auditora externa especializada en análisis de responsabilidad social de empresa”.  Sin embargo lo que ha hecho es pedir la “segunda opinión” de una verificadora independiente sobre la conformidad de esta emisión con los principios del ICMA y la verificadora dice que “Sustainalytics es de la opinión que el ICO tiene orientación social y está bien posicionada para emitir un bono social”, en ninguna parte dice que la “certifica como emisor responsable”, lo que está fuera del ámbito de su mandato. La segunda opinión solo verifica (no certifica) que la emisión cumple con los Principios (muy generales) para que estos bonos puedan llevar el nombreNi certifica ni analiza al emisor.

Este es un buen ejemplo del greenwashing ya que el ICO ha venido financiando este tipo de proyectos desde hace muchos años con sus recursos normales, de hecho, es parte de su mandato.  A lo sumo ha segmentado su cartera de financiamiento de PyMEs por nivel de ingresos de la CCAA y ha imputado las que califican al uso de los recursos del bono social. Es de destacar que para poder calificar, las PyMEs solo deben estar en CCAA que tengan renta per cápita por debajo de la media española, no dice nada del nivel de ingresos de las PyMEs, de su responsabilidad social, de su contribución a la sociedad, etc. Se puede financiar una PyME que produzca productos nocivos, que contamine el medio ambiente, que explote a sus trabajadores. Las únicas limitaciones son la exclusión de sectores como la producción de tabaco y alcohol, de apuestas, de explotación de carbón, de generación de energía, entre otras (difícilmente explotables por una PyME) y que no esté involucrada en prácticas comerciales ilegales (¿cómo se determina las que evaden impuestos?

En este caso hay informes de seguimiento. El informe de Sustainalytics concluye que en la colocación de los recursos se han cumplido los criterios establecidos por el ICO en la emisión, pero la revisión de los resultados se limita a verificar el cumplimiento de los mínimos criterios establecidso por el mismo ICO, no si estos criterios son razonables.  Sí, se han otorgado los sub-préstamos a PyMEs en las regiones acordadas y no incluyen los sectores excluidos, pero, ¿es esto suficiente para decir que se contribuye al mejoramiento de la sociedad como supuestamente es el objetivo de la emisión?

3. Comunidad de Madrid:  Los recursos se usan para financiar gastos e inversiones en: (1) Vivienda asequible; (2) Salud; (3) Educación; (4) Inclusión económica y financiación de PyMEs; (5) Inclusión social; y, (6) Cambio climático y gestión medioambiental.  Para no alargar la discusión solo listamos las actividades de uno de los componentes en el Apéndice e invitamos al lector a ver el marco de la emisión y la presentación a los inversores. El objetivo parece ser no dejar nada fuera más que enfocar para tener impacto. Los recursos son usados para casi todas las actividades que le corresponde ejecutar al gobierno de la Comunidad, no hay prácticamente nada que no esté siendo cubierto por el presupuesto, de hecho, en la emisión listan las partidas presupuestarias a las que se destinarán los recursos.  Esto lleva a pensar que se puede tratar de una segmentación de las actividades a las diferentes fuentes de financiamiento, más que actividades incrementales, diseñadas para ser ejecutadas con los recursos de este bono. Por estas razones es difícil apreciar la adicionalidad ni de los recursos ni del compromiso.  Tiene todos los visos de greenwashing por parte de una institución, que por su naturaleza es política.

4.  HSBC: Este es un caso semejante al del ICO donde utiliza los recursos del bono de ODS para financiar sus actividades tradicionales, pero tiene además en común con el de la Comunidad de Madrid, que puede financiar prácticamente cualquier cosa.  De hecho, el financiamiento se puede usar para generalidades como la contribución al logro de siete de los 17 ODS. Además, el hecho de que lo denomine como de ODS en vez de sostenibilidad conduce a pensar que su objetivo es lograr publicidad y supuestamente enmascarar sus irresponsabilidades.  Por ejemplo, en sus criterios dice que no financiará generación de energía con carbón, en países desarrollados, pero si lo hace en países en desarrollo (los que mas necesitan presión para ser sostenibles). Al mismo tiempo ha financiado una de estas plantas de 1,200MW en Vietnam. Es de esperar que se lo impute a su financiamiento tradicional y no al bono de ODS, aunque pudiera decir que ello contribuye a alguno de los otros ODS.

Y es oportuno recordar que HBSC ha sido objeto de múltiples penalizaciones por irresponsabilidad. A principios del 2018 acordó pagar US$100 millones para resolver un caso de manipulación de comercio en monedas, estafando a sus clientes de millones de dólares. A finales del 2016 fue multado cn US$34 millones pro su participación en un cartel para manipular la determinación de la tasa de referencia del Eurolibor.  En el 2012 pagó una multa de US$1.900 millones por colaborar en el lavado de dinero. Y ha sido acusado en múltiples ocasiones financiar empresas que producen armamentos (el lector interesado puede ver mas detalles aquí).

5. BBVA:  Aunque no cubrimos este caso en la Segunda Parte (por no ser un bono) vale la pena destacarlo como sintomático de la extensión del greenwashing.  El banco español otorgó un préstamo en el 2017 que calificó como el “primer préstamo verde para Project Finance a escala mundial”, para financiar una línea de transmisión eléctrica para energía renovable (la línea no es verde lo es la energía que transporta).  Esto es meramente un cambio de nombre a los préstamos que tradicionalmente ha venido haciendo.  Son muchos los bancos comerciales y de inversión que han financiado y financian proyectos (Project Finance: sin recurso financiero a los patrocinadores) para proyectos, por ejemplo, de energía renovable, sin llamarlos “verdes”.  Y esto extiende el verdor de los bonos a los préstamos directos. Este más que un caso de greenwashing es un caso de greencoloring.

III.           ¿Y en el otro extremo de legitimidad?

Pero hay algunos buenos ejemplos de bonos verdes, sociales y sostenibles que parecen ser diseñados para hacer una contribución tangible más allá de mejorar la percepción de la responsabilidad del emisor.

1. Banco Europeo de Inversiones, BEI: Sus emisiones pioneras han contribuido a crear el mercado de los bonos verdes, tanto desde el punto de vista financiero como institucional (contribución al desarrollo de los Principios y de las entidades verificadoras y a interés de inversionistas responsables) y el destino de sus fondos siempre son proyectos con demostrados beneficios ambientales.

2. Fannie Mae: La disponibilidad de los recursos amplía el interés de los compradores de viviendas en la eficiencia en el consumo de energía y de agua y se aseguran que el destino de sus recursos se utiliza para esos fines.  Hay relación directa entre la emisión del bono y el mejoramiento ambiental.

3. Aeropuerto de México: La totalidad de los recursos de la emisión se dedican a hacer el aeropuerto uno de los más sostenibles del mundo.  Si recordamos que la Ciudad de México tiene un serio problema de contaminación estos esfuerzos harán una contribución al mejoramiento del medio ambiente. En una obra de tal magnitud el compromiso es muy visible y es más probable que se logren los resultados que si se hubiera financiado con recursos tradicionales con menos accountability (rendición de cuentas asumiendo responsabilidad).   

4. Hawaii: Como en el caso de Fannie Mae, la disponibilidad y utilización de los recursos mejora la eficiencia energética de las viviendas y la especial estructura financiera hace que los recursos sean adicionales a los tradicionales del estado y los hacen accesibles a los propietarios de viviendas.

5. Starbucks:  Si, pero.  Los recursos obtenidos con el bono de sostenibilidad se usarían mayormente para la compra de café producido en condiciones de sostenibilidad de acuerdo con estándares preestablecidos (incluyendo comercio justo), estimulando así la responsabilidad en los productores.  Esto es una contribución tangible al mejoramiento de la calidad de vida de los productores y del medio ambiente y es uno de los pilares de la política de sostenibilidad de la empresa.  Pero esto lo podría hacer con sus recursos tradicionales. La adicionalidad es que el compromiso es ahora más exigible por la sociedad, y en una empresa con tanta visibilidad es significativo.  Adicionalmente una parte, pequeña, se dedica al mejoramiento de la productividad de los productores, incluyendo financiamiento, lo que es menos probable que hiciera con sus recursos tradicionales.

IV.            ¿Quo vadis bonos verdes?

Los BVSS tienen un gran potencial de contribuir al mejoramiento de la sociedad y del medio ambiente al actuar de conducto entre ahorro e inversión responsables, canalizando los recursos a gastos e inversiones dedicados a esa contribución.  Pero como en todos los aspectos, especialmente en temas de sostenibilidad hay siempre quienes se aprovechan de las imperfecciones de los mercados, de la ignorancia, de la falta de información y de la falta de interés de las partes involucradas para aprovecharse.

El mercado de los BVSS tiene condiciones propicias para que esto ocurra.  Es un mercado con elevado crecimiento, pero todavía en sus etapas iniciales de desarrollo, está en franca turbulencia, tanto en lo que se refiere a las reglas del juego como a las instituciones participantes.  Continuará la confusión y el aprovechamiento, pero eventualmente habrá convergencia hacia reglas, metodologías y procesos.  Se ha desarrollado toda una industria alrededor de los BVSS con interés en que crezca lo que conlleva los riesgos de que los bonos puedan perder su verdor y el cumplimiento de los criterios sea cada vez menos estricto.

Se han desarrollado prácticas sobre cómo hacerlo, pero no todavía buenas prácticas de cómo hacerlo lo mejor posible, que den el ejemplo. A medida que el mercado se vaya desarrollando simultáneamente se desarrollará una competencia para hacerlo cada vez mejor (esperemos que no sea a través de premios por intenciones, como ahora, sino premios o reconocimientos por impacto logrado).

¿Qué pasa ahora si al final del proyecto se han hecho los gastos y las inversiones pero no ha mejorado la sociedad y el medio ambiente? No pasa nada. El informe de verificación seguramente dirá alguna generalidad de que se cumplieron las intenciones expresadas en el marco o prospecto de emisión.  ¿A quién le tienen que rendir cuentas?  ¿Qué acciones se pueden tomar? Esta es el elemento crítico, si sabes que nadie te espera al final para pedirte cuentas, lo haces sin preocuparte de rendirlas asumiendo la responsabilidad (accountability).

Hace falta la unificación de principios y criterios rigurosos, no solo para las emisiones sino además para las verificaciones y calificaciones.  Hace falta la profundización de las verificaciones y calificaciones ex ante y ex post, que no se limiten a verificar intenciones sino resultados.  Hace falta que los emisores pidan mayor rigor y profundidad en las verificaciones (recordemos que son ellos los que pagan por ese trabajo, con potencial conflicto de intereses). Y sobre todo hace falta responsabilidad en los emisores para acometer gastos e inversiones con impacto tangible y medible en el mejoramiento de la calidad de vida de la población.

Y hace falta que los gobiernos, reguladores, académicos, sociedad civil entre otros exijan responsabilidad y resultados, emisiones con mayor legitimidad (espero que esta serie de artículos aporten su granito de arena). 

Y debemos reconocer a los legítimos y denunciar el greenwashing.

Post Data: Después de haber terminado de escribir este artículo surgió un ejemplo muy didáctico de una emisión de bonos de sostenibilidad que merece ser comentado en un artículo separado (Cuarta Parte de esta serie).


Apéndice: Tercer componente del bono de sostenibilidad de la Comunidad de Madrid

(3)         Inclusión social
Uso de los ingresos: los ingresos obtenidos mediante los bonos se asignarán a proyectos destinados a integrar y proporcionar servicios básicos y programas de educación a diversos grupos de población vulnerables (víctimas de la violencia de género, personas mayores, población en riesgo y minorías, personas con problemas físicos y/o minusvalías, etc.). Los gastos relacionados incluyen, entre otros:

La lucha contra la violencia de género y la promoción de la igualdad de oportunidades: (i) Gastos relacionados con la provisión de bienes y servicios para apoyar a las víctimas de violencia de género (por medio de la financiación de organizaciones no gubernamentales); (ii) Campañas educativas y de concienciación destinadas al público general y a mujeres víctimas de violencia de género, y como medio para publicitar recursos que estén disponibles para las víctimas. Esto también incluye acciones para apoyar a la comunidad y a las personas LGBT; (iii) Prestación de asistencia multidisciplinaria, social, psicológica y jurídica a mujeres víctimas de violencia de género, incluyendo programas de protección y atención global para mujeres víctimas de violencia de género y sus hijos. (iv) Dotación de vivienda social para víctimas de violencia de género.
Apoyo a la integración de familias y personas en riesgo (atención social y educación): (i) Garantizar la continuidad de proyectos de desarrollo implementados en colaboración con asociaciones de vivienda pública (ASIVECAM. Servicio de asistencia vecinal) para apoyar la integración de residentes y reducir el riesgo de exclusión social; (ii) Financiación de servicios alimentarios: comedores sociales que aportan alimentos a grupos desfavorecidos (por ejemplo, adultos con dificultades sociales, inmigrantes, personas en busca de asilo o personas desplazadas, etc.); (iii) Financiación y apoyo al trabajo efectuado por asociaciones juveniles y organizaciones sin ánimo de lucro centradas en los jóvenes de zonas desfavorecidas de la Comunidad de Madrid; 4 (iv) Financiación de aulas de "integración" para lograr una integración más rápida de estudiantes inmigrantes en el sistema educativo estándar (“aulas de enlace”) y gestión del servicio de traductores e intérpretes (S.E.T.I.) (v) Desarrollo de centros educativos para estudiantes (con edades comprendidas entre 16 y 21 años) que hayan sido privados de libertad en un régimen cerrado o semiabierto.
Dotación de asistencia financiera: (por ej., ingreso mínimo) a personas en riesgo de exclusión social5 (i) Financiación de la "Renta Mínima de Inserción” como una prestación de naturaleza económica para satisfacer necesidades básicas del beneficiario. Consta de una prestación financiera básica mensual y un complemento variable, dependiendo de los miembros que formen parte de la unidad (familia).
Garantizar el acceso universal al sistema de transporte público: (i) Gastos relacionados con subsidios al bono de transporte público (billetes de precio reducido) para jóvenes y desempleados de larga duración.
Apoyo a las personas mayores: (i) Gastos relacionados con la dotación de bienes y servicios a las personas mayores6 tales como aquellos destinados a centros asistenciales, centros de día y servicios de ayuda básica a domicilio para personas en situación de dependencia.
Apoyo a las personas con problemas mentales o físicos (incluyendo las personas discapacitadas): (i) Gastos relacionados con la dotación de bienes y servicios a las personas mental y físicamente discapacitadas tales como centros asistenciales residenciales, centros de día, asistencia para la rehabilitación y asistencia especializada que permitan maximizar el desarrollo de sus capacidades y posibilidades de integración social, etc.