domingo, 20 de mayo de 2018

Activismo de líderes empresariales. Segunda Parte: ¿Cómo ser activista?



 En la primera parte de este artículo hicimos un análisis del entorno en que se desenvuelve el potencial activismo de los CEO en temas que preocupan a la sociedad y terminamos respondiendo a la pregunta sobre si en efecto deben ser activistas. En esta segunda parte analizaremos los detalles de la implementación del activismo, comentando los objetivos, temas, medios y algunas consideraciones a tener en cuenta en caso de querer hacerlo.  En la tercera parte comentaremos algunas especificidades para España y los países de América Latina (EAL).

En febrero del 2018 se publicaron los resultados de la encuesta anual sobre la confianza de la sociedad en las instituciones (Edelman Trust Barometer 2018, The Battle for Truth) que si bien no estaba dirigida al tema del activismo de los CEO contiene algunas preguntas cuyas respuestas son pertinentes. 

Los resultados indican que el 64% de los consumidores dicen que los CEO deberían tomar acciones en los temas sociales (término genérico) aun antes que los legisladores.  Un 84% opinó que los CEO deben participar en las discusiones y debates de políticas en uno o mas aspectos y un 56% dijo que no tienen respeto por los CEO que se quedan callados en aspectos importantes para la sociedad y un 79% espera que los CEO se personen articulando el propósito y visión de su empresa (75% para las edades entre 18 y 34, 80% para el grupo de 35 a 54 y 83% para los mayores de 55, sorpresa: la expectativa de activismo aumenta con la edad).  

Sin embargo, los CEO tienen una brecha de confianza con el público y sus empleados: 71% creen más lo que escuchan de los empleados que del CEO, el 55% de los empleados encuentran más creíble la información de los medios de comunicación independientes sobre la empresa en que trabajan, en comparación con el 45% que confían más en lo que dice el CEO.

No es fácil generalizar estas opiniones ya que se trata de respuestas agregadas entre 28 países (incluyendo cinco de habla hispana) y más de 33.000 personas, pero sí parecen ser indicativos de se espera que el CEO exprese su posición en temas de interés para la sociedad, pero que le falta trabajar para ganarse la credibilidad.

I.                Objetivos del activismo

En la primera parte analizábamos si los CEO debían ser activistas, ahora comentaremos los objetivos que pueden tener en caso de querer serlo.  Aunque a primera vista pareciera que el objetivo es simplemente articular su opinión sobre algunos aspectos, el hacerlo puede pretender lograr otros objetivos más amplios. Por ejemplo, el activismo para el CEO puede pretender:

  • ·   Satisfacer su ego;
  • Aparecer como modelo para otros CEO y para segmentos de la población, por ejemplo, los jóvenes;
  • Transmitir a los stakeholders de la empresa su posición sobre aspectos que les son críticos;
  • Usar las plataformas públicas para reforzar al interno de la empresa los mensajes sobre la responsabilidad, valores y cultura que se pretende implantar;
  • Influenciar las políticas públicas de los gobiernos, tanto en aspectos que quieren evitar (por ej. regulaciones adversas) como en los que quieren promover (por ej. acciones sobre temas como cambio climático, violencia de género, etc.);
  • Contrarrestar posiciones adversas de algunos stakeholders, por ejemplo, de las instituciones de seguimiento y control;
  • Contrarrestar eventos que han resultado negativos para la empresa (greenwashing);
  • Promover la reputación de la empresa;

Obviamente que se pueden perseguir varios de estos objetivos simultáneamente.  Ya que son relativamente auto-explicativos comentaremos solo algunos de para no alargar mucho el artículo.  Muchas de las críticas al activismo de los CEO son comunes a las que se hacen a las actividades (ocasionales) de responsabilidad social. Que son un ejercicio de cinismo, hipocresía, que es un instrumento para contrarrestar situaciones adversas, que es para hacer greenwashing, para mejorar la reputación, etc.  De allí la importancia de la honestidad, consistencia, transparencia y legitimidad en sus posiciones (lo que comentamos más adelante).

Un buen ejemplo reciente de activismo cínico es el caso de Larry Fink, CEO de BlackRock, la empresa gestora de fondos más grande del mundo (dos veces y media el valor de todas las empresas cotizadas en las bolsas de EAL), que envió una carta abierta a sus colegas (ego, reputación, CEO modelo) muy laudada en la prensa, recordándoles que el propósito de sus empresas es también contribuir al bien de la sociedad.  Casa de herrero, cuchillo de palo:  sus fondos no lo hacen.  Si analizamos el comportamiento de los fondos que gestiona se puede constatar que no implementan esa responsabilidad, por ejemplo, es el principal accionista de las tres más grande productores de armas y una de las gestoras de fondos con menor activismo sobre el cambio climático (ver mi artículo Mucho ruido pocas nueces: Activismo de fondos de inversión, del 8 de abril 2018) .

El premio nobel de Economía, Joseph Stiglitz, se quejada de que los CEO, en su cumbre del World Economic Forum en Davos, hacían elocuentes discursos sobre la importancia de trabajar para el bien de la sociedad, pero no se quejaban de la chicanería del presidente de EE.UU. y sí estaban eufóricos con los recortes fiscales que les había dado.  Obviamente estas actuaciones le restan credibilidad a los CEO cuando hablan de temas sociales.

Pero también hay ejemplos positivos del activismo como la reacción de un grupo de CEO de grandes empresas, incluyendo empresas petroleras, ante el anuncio del presidente de EE.UU. de abandonar el Acuerdo de Paris sobre el cambio climático.  Publicaron un anuncio de una página en el New York Times y el Wall Street Journal respaldando el acuerdo y más de 1.400 CEO firmaron una carta comprometiendo a sus empresas a seguir contribuyendo al logro de los objetivos del Acuerdo, aun si el país no lo siguiera.  Sus objetivos podían ser el transmitir mensajes interna y externamente sobre los valores de las empresas, mejorar su reputación e influenciar políticas públicas.

¿Se preocupa el CEO de buscar un mundo mejor?  ¿Hasta donde llega la responsabilidad del CEO en ese mundo mejor? ¿A su entorno más cercano? ¿Cuáles deben ser los temas de ese activismo?

II.             Temas del activismo

Los temas sobre los que los CEO opinan dependen de los objetivos que se persiguen con el activismo y, como vimos arriba, pueden ser muy variados, no es solo la promoción desinteresada de aspectos que mejoran la sociedad.  En este sentido es oportuno diferenciar entre temas que tienen o se espera que tengan un impacto directo sobre la empresa de aquellos que pueden tener un impacto indirecto y aun de aquellos de tipo genérico de preocupación de la sociedad.  Las primeras decisiones que se deben tomar son los objetivos y el alcance del activismo.

De cualquier manera, habrá que escoger estos temas considerando el efecto que puedan tener en la sociedad y en la empresa.  Algunos CEO opinan por opinar y ello puede conllevar riesgos, crear expectativas.  Lo más sencillo y menos arriesgado es escoger temas donde hay consenso relativo, pero entonces el impacto, el valor agregado, puede ser menor.  Es una muestra de la madurez de la responsabilidad cuando los CEO se atreven a opinar sobre aspectos que afectan a la sociedad en general, pero no necesariamente a su empresa en particular.  Por ejemplo, cuando se promueve la lucha contra la violencia de género, contra la xenofobia, contra el bullying, la tolerancia hacia los inmigrantes, etc.

Y en lo de los temas del activismo hay una gran diferencia con las acciones legítimas dentro de la RSE de la empresa, que generalmente no es controversial, es a un nivel agregado, impersonal y las opiniones de sus líderes, que suelen ser sobre temas que inevitablemente tienen partidarios y detractores, y que muchas veces tienen connotaciones políticas.  Si promueven el cuidado del medio ambiente puede ser poco controversial, pero si muestran tolerancia o favorecen la homosexualidad (igualdad) pueden tener oposición de segmentos de la sociedad.

Cuando en EE.UU. se agudizó la discusión sobre la expulsión de los jóvenes inmigrantes que habían entrado ilegalmente al país siendo menores, o cuando se trataron de imponer prohibiciones a la entrada de ciertas nacionalidades o al rechazo de refugiados fueron muchos los CEO que se pronunciaron a favor de permitirles la permanencia en el país a los primeros y eliminación de las restricciones a los otros inmigrantes. Se pronunciaron contra la xenofobia que se estaba agudizando, aun cuando solo los afectaba muy indirectamente.  Algunos, como Amazon, abrieron programas especiales de empleo a estos inmigrantes. Era una expresión tangible de sus valores de tolerancia.  En Europa el problema de los refugiados del Medio Oriente y los inmigrantes de África, es un tema de preocupación de los gobiernos, y en general pareciera que ni los CEO, ni las empresas lo consideran importante.  Y este tema es ilustrativo de la diferencia en la conciencia social de ambas regiones.  En EE.UU. es el gobierno quién es intolerante, los denominan “inmigrantes ilegales” (connotación de violación de la ley) en tanto que en Europa, son las empresas las que son indiferentes.  En España los denominan “sin papeles” (presunción de inocencia hasta que se demuestre la ilegalidad).   

Hay muchos ejemplos de temas destacados entre los que afectan indirectamente a las empresas. Es de esperar que la CEO de una empresa de cosméticos exprese opiniones sobre temas como violencia de género, discriminación laboral, regulación de beneficios de maternidad, etc.  Es de esperar que una empresa de comida rápida o de bebidas azucaradas se pronuncie a favor de combatir la obesidad, aunque ello pueda ser a primera vista contraproducente a su negocio (tarde o temprano le imputarán contribuir a ella). Es de esperar que los CEO de empresas dedicadas al turismo (líneas aéreas, hoteleras, etc.) se pronuncien en contra del tráfico sexual, la prostitución de menores (se puede alegar que si bien no son responsables de lo que hacen sus clientes, son indirectamente facilitadores y el abuso puede ocurrir en sus instalaciones).  Es de esperar que las empresas que venden prendas de vestir se preocupen por las condiciones laborales en los países de donde se surten.  Si bien no es de esperar, a priori, que los CEO de empresas de explotación de hidrocarburos promuevan el tema del cambio climático, sí lo hacen porque tarde o temprano se fortalecerán las regulaciones y les conviene poder participar en ese proceso y evitar ventajas competitivas para algunos.  Ya ahora, después del escándalo de Facebook, los CEO de empresas de recopilación y gestión de información han descubierto la importancia de la privacidad.

Los temas que afectan directamente a sus empresas son relativamente más fáciles de identificar y gestionar.  Deberían ser parte de sus estrategias de responsabilidad ante la sociedad y ya están identificados en sus análisis de materialidad. En este caso lo más importante es que no parezca oportunismo, que no parezca que se destacan algunos temas para aprovecharse de su popularidad, o que se encaren temas para contrarrestar alguna mala noticia sobre la empresa.  Se suele empezar por activismo en los temas que afectan directamente a la empresa, para luego avanzar a los temas de impacto indirecto y luego aventurarse en temas de interés general.

Y como comentábamos en la primera parte, aun cuando no sea conveniente para el CEO meterse en asuntos políticos por la inevitable asociación que tiene con su empresa, es casi imposible escapar de las connotaciones políticas de los temas sociales y poníamos como ejemplo reciente la excusa para no opinar del sobre el problema de asesinatos masivos que daba el gestor de inversiones Waren Buffett de que ello era un tema político y no social.  Hay una inevitable superposición entre los temas sociales y las ideologías políticas, al fin y al cabo la política se supone que se encarga de atender los problemas sociales, pero lo que ello quiere decir es que hay que tener esta consideración muy presente a la hora de seleccionar los temas del activismo, por los riesgos que conlleva.   

Un ejemplo de gestión cuidadosa de esta superposición es el de la aerolínea Delta.  Esta ofrecía descuentos a los viajes a la convención anual de la asociación que promueve la libertad de adquirir y portar todo tipo de armas.  Al ocurrir la tragedia del asesinato masivo en una escuela secundaria de Florida, Delta anunció que suspendía los descuentos, lo que le ocasionó un boicot de los miembros de la asociación y hasta el congreso del estado de Georgia (con mayoría de los que promueven la posesión irrestricta de armas), sede de Delta, le suspendió una exención fiscal.  Delta se mantuvo firme y el CEO dijo “Nuestros valores no están en venta”, lo que fue ampliamente repetido y laudado como si tratara de reforzar la opinión en contra de las armas.  Pero la realidad fue que bajo la presión del boicot, el CEO de Delta aclaró que no era que tomaban posición en uno u otro bando, sino que no querían estar asociados con instituciones o ideas que dividen.  Elegante solución: no estamos ni a favor ni en contra de la libertad de armarse, pero no queremos dividir, los queremos a todos como clientes.

Y, por supuesto, en la selección de temas para el activismo habrá que tener en cuenta muchos factores, en particular el impacto sobre la empresa, lo que analizaremos más adelante.

III.            Medios para el activismo

Hay múltiples medios a través de los cuales ejercer el activismo, lo que determina el impacto, los riesgos que se corren o evitan, la exposición, etc., y dependen de los objetivos y la audiencia que se persigan.  En general pueden ser a título individual o a título colectivo.  A nivel individual pueden ser participaciones en eventos de la empresa, en foros empresariales nacionales e internacionales, en el uso de redes sociales con cuenta personal, entrevistas, artículos de diseminación colectiva y hasta cartas a los colegas (véase el caso del CEO de BlackRock, Mucho ruido, pocas nueces: Activismo de fondos de inversión), entre otros. 

A nivel colectivo suelen ser a través de la participación en iniciativas empresariales o del grupo de industrias, por ejemplo, en las iniciativas de grupos de CEO en el cambio climático, en el consumo sostenible del agua, en grupos de promoción de la diversidad, de lucha contra el tráfico de personas o la violencia de género, contra la corrupción, entre muchas otras.  Algunos ejemplos son la  CEO Action for Diversity and Inclusion con más de 300 CEO adheridos al compromiso, la CEO Water Mandate del Pacto Mundial, con más de 120 CEO comprometidos con la gestión responsable del agua, la Alliance of CEO Climate Leaders del World Economic Forum (el único miembro de EAL es Acciona) y las iniciativas promovidas por la ONU para el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Casi que en cada evento internacional sobre temas de sostenibilidad y responsabilidad se promueven iniciativas que algunos CEO adhieren, muchas veces con objetivos publicitarios.  Por ejemplo en la Conferencia Rio + 20, los CEO participantes hicieron más de 200 compromisos (ver Río + 20: Lo que el Rio nos dejó) pero que tienen poco seguimiento y su efectividad es dudosa. Lamentablemente son iniciativas que muy pocas veces son del interés de los CEO de los países EAL y solo algunas multinacionales como por ejemplo CEMEX y Repsol participan (en las de cambio climático).

Además de estas iniciativas, los CEO promueven instituciones más formales, que también desarrollan iniciativas que subscriben los CEO.  La más conocida es el World Business Council for Sustainable Development, que fue fundada por algunos CEO y promueve el comportamiento responsable de sus miembros y disemina buenas prácticas. Sus reuniones son un foro muy usado para el activismo de los CEO. Tiene filiales en España y en 14 países de América Latina.

En muchos casos no les queda más remedio que adherirse en cuanto se lanza una iniciativa, de lo contrario parecerían indiferentes.  Por ejemplo, el CEO de Coca Cola no puede dejar de estar en todas las iniciativas de conservación de agua, los CEO de empresas textiles no pueden dejar de estar en iniciativas que promuevan mejores condiciones laborales en su cadena de valor, los CEO de las empresas de hidrocarburos querrán figurar en las de cambio climático, los CEO de empresas alimentarias querrán estar en las de conservación del medio ambiente y salud, entre otros casos.

Estas actuaciones colectivas tienen muchas ventajas, como por ejemplo pueden tener más impacto al involucrar muchos y diversos CEO, reducen el riesgo ya que dispersan la responsabilidad y suelen ser sobre temas de aceptación generalizada, no controversiales (para reunir a muchos hace falta consenso).  La desventaja es que se pierde la visibilidad individual, sin embargo, cada CEO puede aprovechar la iniciativa colectiva para enfatizarla a título personal.

IV.            Condicionantes del activismo

1.      Introducción

El activismo puede traer beneficios al CEO y a su empresa, pero no está exento de riesgos por lo que es necesario hacer una serie de consideraciones sobre como gestionarlo para lograr sus objetivos y optimizar el impacto.

Para mejorar la credibilidad y el impacto las opiniones de los CEO deberían ser seguidas y respaldadas por acciones por parte de las empresas mismas y que sean parte de sus estrategias integrales de responsabilidad y su comunicación. Si son expresiones ocasionales, al margen de la estrategia de la empresa serán percibidas como si fuera una causa personal del CEO, para satisfacer su ego, y posiblemente como greenwashing. El activismo del CEO y las actividades de la empresa deben reforzarse mutuamente y, aunque como comentábamos, puede haber temas que no afecten directamente a la empresa, pero no pueden ir en contra de los valores de esta.

Los temas, los medios utilizados y la efectividad dependerán además de cuán carismático y reputado sea el CEO (credibilidad a priori), la consistencia de su intervenciones, la confianza que inspira y los valores que transmite, entre otras consideraciones.

Cada caso es diferente y no se puede/debe generalizar, de allí que es necesario hacer las consideraciones que siguen.  Cada CEO y cada empresa opera en su contexto único.  Son pocos los temas para los cuales hay gran consenso, ni siquiera en cambio climático o en discriminación por género, precisamente si tiene que opinar es porque no hay consenso, de lo contrario no sería necesario.

2.      Consideraciones económicas

Una de las consideraciones claves en el activismo de los CEO es el impacto que pueda tener sobre las finanzas de la empresa, vía las reacciones de los principales stakeholders.  Algunas encuestas han demostrado que si los clientes están de acuerdo con el tema que promueven estos son más proclives a favorecer la empresa, aunque la respuesta no es unánime, son muchos los que son indiferentes a ese activismo, son clientes por otras razones.  Y aquí es oportuno recordar lo que comentábamos en la primera parte, que por cada persona que está de acuerdo puede haber una que no lo esté.  No sobre todos los temas hay consenso.

En lo que refiere a los clientes se debe distinguir entre el país, el tipo de industria, producto y clientela. Reaccionan y tienen impacto diferente los clientes de empresas de consumo masivo, de las que venden a otras empresas, los que tienen fidelidad o dependencia con el producto o la marca, aquellos cuyos productos o servicios se compran frecuentemente de los que se hace una sola vez. Y la sensibilidad a ciertos temas es muy diferente entre diferentes sociedades.  Suelen ser más sensibles las sociedades más avanzadas y los segmentos que habitan en grandes ciudades.  Y hay muchos grupos que son sencillamente indiferentes a la problemática de la sociedad y, como comentábamos en la primera parte, se preocupan solo de sus propios problemas, en su ámbito local.

Otros stakeholders con impacto directo son los empleados, tanto en los presentes, a través de su motivación para servir a la empresa, como para los prospectivos en su selección de la empresa. La posición y los temas pueden afectar el tipo de talento que pueden atraer.  También en esto no hay consenso entre los actuales y futuros empleados por lo que es importante analizar el impacto del activismo que pueda tener sobre ellos.  Y aquí también, hay muchos otros factores que influyen en las reacciones y puede haber mucha indiferencia al tema en cuestión.  Es muy posible que si la empresa gestiona su cultura y sus valores proactivamente conozca de antemano la posible reacción de sus presentes y futuros empleados y pueda seleccionar los temas y gestionar esas reacciones adecuadamente.

Y por último, si son empresas de propiedad dispersa, los accionistas son stakeholders a considerar, aunque el impacto puede ser muy menor.  Suelen interesarse mayormente por los rendimientos financieros y solamente si las expresiones del CEO afectan los precios de las acciones es que se preocuparán.  Si el tema fuera de impacto notable, pueden formar grupos de activistas para lograr el cambio en la gestión y del CEO o bien vender en masa las acciones lo que afectaría negativamente el coste de la obtención de capitales (ver los artículos ¿Pueden las empresas responsables resistir los embates de los activistas financieros? y  ¿Pueden las empresas certificadas como responsables cotizar en bolsa?).  Esto es un caso que se puede gestionar con el apoyo u opinión del Consejo Directivo. Mas adelante consideramos el caso de propiedad concentrada.

Y un caso con un ángulo interesante es el de las franquicias.  La opinión del CEO de franquiciador  afecta tanto su negocio como el de sus franquicias, que tendrán, en general, muy poco poder de persuasión o de reacción.  Esto puede afectar la economía de las franquicias, por lo que deberían ser consultadas. Difícilmente estos aspectos estarán cubiertos en el contrato de la franquicia.

3.      Consideraciones éticas/morales

Y por supuesto no todo se debe evaluar en términos económicos, especialmente tratándose de temas que, por definición, involucran el bienestar de las personas. En este sentido hay temas que no deberían ser controversiales y deberían ser promovidos activamente y la empresa actuar sobre ellos.  Por ejemplo, contra la corrupción, contra la discriminación de todo tipo, contra los abusos de todo tipo, a favor de la igualdad en las condiciones laborales, la libertad de expresión, en contra de la violencia, etc.  Y obviamente, el comportamiento ético debería ser indiscutible, aunque en esto también hay diferencias de opinión en cuanto se llega a la implementación práctica y surge el relativismo ético.  Honestidad con el cliente, con los empleados, con los suplidores, no debería necesitar análisis económico.  Es un imperativo moral que debería tener prioridad y debería ser parte integral del activismo del CEO.

Los valores del CEO y de la empresa deberían ser promovidos internamente y externamente.  No obstante, ello no está exento de riesgos.  Lo que creemos que son valores universales, muchas veces no son percibidos así por todos y puede haber controversias. Aun los Derechos Humanos reconocidos universalmente son objeto de discusión. Además, hay valores que pueden estar en tensión con otros y habrá que hacer compromisos, sobre todo cuando están basados en creencias religiosas.  Por ejemplo, para algunos el aborto es un asesinato, para otros se trata de la libertad de la mujer sobre su cuerpo. Otro ejemplo de esta tensión es el tema de la homosexualidad, donde se contraponen los derechos humanos fundamentales de que todas las personas son iguales con las creencias en algunas religiones de son personas que se deben aislar de la sociedad

¿Debe el CEO imponer sus valores a la empresa que dirige?  Puede haber conflicto entre los valores de la persona y los de la empresa (si lo tiene articulados), aunque en principio no debería ser así.  La “empresa” debería haber seleccionado al CEO con compatibilidad de valores. Pero la empresa es una colección de personas que deben poder mantener sus diferencias de opinión y valores.  A veces el problema se presenta cuando la empresa fue fundada por el CEO pero que ha crecido tanto que puede haberse desviado de los valores del fundador.  El problema no debería presentare en los casos de propiedad concentrada donde el CEO suele ser el dueño de buena parte de las acciones.  
 
Y por último está el problema de la discrepancia entre los valores articulados públicamente por el CEO, muchas veces plasmados en códigos de ética y conducta y lo que realmente se hace en la práctica.  Estas discrepancias, si son del conocimiento del público introducen riesgos adicionales al activismo del CEO. 

En el caso de empresas con propiedad concentrada o de un solo dueño, es más factible tratar de imponer los valores personales del CEO (que suele ser el dueño o muy cercano) a la empresa misma.  No deben preocuparse de la reacción de un stakeholder, los accionistas ya que son ellos mismos y un poco menos de la reacción del otro stakeholder clave, los empleados, que es probable que compartan los valores del dueño.  Pero no están exentos de la reacción de los clientes a la articulación de posiciones, ya que no serán de valores uniformes, lo que puede llevar a una reacción adversa por parte de segmentos de la población.  Un buen caso de ello fue la posición del CEO de Chick-fill-A en contra del matrimonio homosexual (ver Sándwiches de pollo y matrimonios homosexuales: ¿Los valores de quién?), que desató un boicot por parte de consumidores y hasta la reacción a nivel de algunos gobiernos locales que amenazaron con quitarles la licencia.  Otro caso fue el Hobby Lobby cuyo CEO se oponía al aborto y le negaba cobertura del seguro a servicios contraceptivos a sus empleados.  El caso llegó hasta la Corte Suprema de Justicia de EE.UU. que concluyó con la libertad de la empresa de hacerlo (Ver La empresa como persona: ¿Debe obedecer todas las leyes?).

4.      Consideraciones de gobernanza

Otra de las consideraciones ineludibles es la relación entre el CEO y la empresa. Aunque hablase a título personal es inevitable que se asocie lo que dice a la empresa que dirige ya que muy probablemente sea conocido a través de la empresa y no por cuenta propia (hay algunas excepciones de líderes ampliamente conocidos como Bill Gates que transcienden a la empresa).  Por el impacto que tiene sobre la empresa se debe considerar si la posición que articula el CEO puede ser independiente de la de la empresa o si tiene que consultarla y/o consensuarla, por ejemplo, con su Consejo Directivo y aún si tiene que consultarla con sus empleados, en particular con el equipo de la alta gerencia. Pareciera muy osado ignorar al Consejo; en algunos casos el contrato del CEO estipula que este activismo debe ser consultado o por menos informado al Consejo.  Lo de los empleados parece ser más complicado y por ende opcional, aunque no estaría mal consultarlo con algunos ejecutivos claves y por su supuesto con los responsables de comunicación y la RSE en la empresa para determinar los temas a enfatizar, los temas a evitar, como hacerlo y por supuesto para asegurar la consistencia del mensaje.

Y esto depende además de entorno institucional y político de la empresa.  Sin entrar en muchos detalles, no es lo mismo si la empresa tiene un Consejo independiente o si es familiar, si depende de contratos con el sector público que si depende de grandes compradores privados o del público en general.

5.      Consideraciones de género

En principio pareciera que el activismo de los CEO fuera neutral en términos de género, que los temas que se tratan no tienen género.  Sin embargo, si hay diferencias por género, por dos razones: porque hay temas que son de mayor interés para las mujeres CEO y porque las mujeres tienen ventajas comparativas articulando posiciones en ciertos temas.

En primer lugar, las mujeres CEO pueden tener preferencia por los temas que les son más cercanos y que seguramente han vivido de cerca como la brecha salarial, la discriminación implícita y explícita por género, la violencia familiar, los beneficios laborales sesgados en su contra, condiciones laborales, el bullying, la prostitución de menores (que suelen ser niñas), derechos reproductivos y homosexualidad, entre otros. Al articular opiniones sobre estos temas pueden tener mas credibilidad por cuanto se reconoce que le son afines y que hablan por experiencia, no por conveniencia.

Por otra parte sus atributos de comprensión, colaboración, compasión, inclusión, lealtad, perspectiva de largo plazo, de saber escuchar, le dan una ventaja comparativa sobre los hombre CEO para opinar sobre algunos temas que requieren de estas atributos (ver ¿Es la RSE femenina?).  No queremos decir con esto que los hombres no los tengan, pero en general son más comunes en las mujeres lo que les puede permitir articular mejor estas posiciones, con más empatía y más credibilidad.

V.              Resumen de como hacerlo

Como resultado de una encuesta en EE.UU. (Dawn of CEO Activism, Weber  Shandwick, 2016), el informe ofrece 12 principios para guiar la acción, que hemos reducido a 10 y cambiado un poco el tono para mejor reflejar la discusión precedente.  Estos principios son de un carácter relativamente universal, aplicables a todos los países, claro está que adaptándolos a la idiosincrasia de cada uno y el entorno interno y externo de la empresa:

      1.  Establecer el nexo entre el asunto y los valores y el negocio de la empresa.
      2.   Considerar los intereses y el impacto que quiere/puede tener sobre los empleados y sobre la cultura de la empresa.
      3.   Asegurar el conocimiento de la situación de la opinión pública y la diversidad de opiniones sobre el asunto (inteligencia de mercado).
      4.   Discutir los pros y cons con el Consejo Directivo y algunos stakeholders claves.
      5.   Hacer un análisis de los riesgos y los beneficios para la empresa.
      6.   Asignar tiempo y recursos a la preparación y respaldo.
       7.   Analizar la situación interna de la empresa sobre el asunto.
      8.   Buscar acciones colectivas con otros aliados
      9.   Seleccionar cuidadosamente los canales, mensajes y tono de la comunicación.
     10.  Preparar la estrategia para gestionar la reacción, a título personal y empresarial.


Y aun cuando no está en este resumen sería conveniente para algunos CEO el prepararse a través de coaching y asesorarse con empresa especializadas en mensajes e imagen (¡en articular lo que es, no una ficción!).

En la Tercera Parte de este artículo haremos algunas consideraciones sobre el caso de España y América Latina e incluiremos algunas referencias para los que esten interesados en profundizar sobre el tema. 


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